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18/7/2013 

Por el Dr. Sergio Zimmer.  


Comienza un nuevo día y, dependiendo de su actitud, se convertirá en un día maravilloso o en uno de esos días en los que piensa que hubiera sido mejor no levantarse de la cama. La angustia es un estado afectivo de carácter penoso que se caracteriza por aparecer como reacción ante un peligro desconocido. Suele estar acompañado por intenso malestar psicológico y por pequeñas alteraciones en el organismo, tales como elevación del ritmo cardíaco, temblores, sudoración excesiva, sensación de opresión en el pecho o falta de aire.

Estrategias a seguir

1.- Levántese de la cama con actitud positiva. El sueño tras la llamada del despertador es un estímulo depresor que poco a poco va desapareciendo a medida que vamos despertando. El cuerpo necesita al menos media hora para activarse de nuevo y estar lúcido. Dedique ese tiempo a ducharse, vestirse y desayunar. Luego de esa primera media hora podrá interactuar correctamente con su pareja, hijos o padres sin estar malhumorado. Es un buen truco para comenzar de buen humor y evitar alguna discusión.

2.- Tómese su tiempo. Ayudará a no estar tan estresado el resto del día. Si se ducha corriendo, no desayuna y llega tarde, su cuerpo responderá de mala manera. La falta de azúcares y nutrientes harán que su estado de ánimo decaiga ante cualquier contratiempo.

3.- Organícese. Lo mejor sería realizar un organigrama la noche anterior. Dedicar unos minutos a apuntar en un papel cuales serán las tareas a realizar al día siguiente, el tiempo que necesita y el orden en que las realizará. Utilice una agenda para consultar y escribir. Si tiene en cuenta esto, cuando se levante, será un día organizado y sólo tendrá que releer el listado de tareas y seguirlo tal cual. Así evitará un estrés innecesario “por el miedo a los olvidos”. Cuidado, no siempre todo sale según lo previsto. Tendrá que tener capacidad para reorganizarse sobre la marcha.

4.- Disfrute de la rutina diaria. Es muy fácil no aburrirse de hacer lo mismo de lunes a viernes y no deje que levantarse suponga un esfuerzo enorme. NO tenga pensamientos negativos al acostarse o al levantarse del tipo: "Mañana tengo que madrugar", "Estoy harto", "Que sueño tengo", etc. Recuerde que los pensamientos pueden hacer que su estado de ánimo varíe. Con poco esfuerzo puede cambiarlos a positivos diciendo: "Que bien que tengo trabajo. Soy un privilegiado por ello", "Levantarme cada día indica que estoy vivo y activo", "El sábado iré a nadar y al cine", " Almorzaré con mi amigo/a", etc. Dedique unos minutos la noche anterior para preparar la ropa que se pondrá, verse bien frente al espejo hará que el  estado de ánimo sea positivo.

5.- Trabaje con una actitud positiva. Siempre salude con un “Buen día”. Aprenda a sonreír y sea agradable. Cuente lo que hizo ayer, la película que vio, etc. Es una forma de intimar con los demás y de comenzar el día más a gusto con usted y su entorno.

Levantar el ánimo

Si cree que tiene tendencia a la negatividad y los días se le hacen cuesta arriba, tendrá que utilizar alguna estrategia que le ayude a sentirte mejor. Utilice frases como: "A ver qué tal me va hoy" u "Hoy es un buen día". Se sentirá más seguro. Cuando existen problemas, el hecho de comenzar un nuevo día,  nos hace sentirnos mal. Evite las frases: "Otra vez a discutir con el jefe" u "Otra vez tengo que verle la cara a...", etc. Sólo ve la parte negativa y no soluciona el problema ni su estado de ánimo.

Ponga en práctica estas estrategias. Su estado de ánimo y su entorno se lo agradecerán.

Hasta nuestro próximo encuentro...   

 

Dr. Sergio Zimmer
Director
Editorial Revista Proyecto Salud
Año 4 Nº 38 - Julio 2013
                                                                



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