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29/8/2011 

Aquellos que no pueden tener sexo con penetración. Las consultas médicas de los que no pueden tener sexo con penetración aumentaron cerca del 15% en la última década. En algunos casos el problema puede generar hasta demandas judiciales en la pareja.

Los matrimonios no consumados, en los que no hay penetración vaginal por un tiempo prolongado después del casamiento, se dan más de lo que se piensa en el país. Algunos matrimonios guardan el “secreto” durante mucho tiempo y lo sufren, pero en silencio. Otros, van a consultar recién cuando desean tener hijos y se dan cuenta de que, sin penetración, es imposible. Pero también están los que terminan con la anulación del matrimonio.

El conflicto de base es que “el matrimonio blanco” no sólo bloquea la sexualidad de la pareja sino también el acceso a la maternidad y paternidad. Eso precipita la visita al especialista. Es un tema difícil de tratar. Las parejas vienen con vergüenza, muy incómodos.

 

Hay causas individuales que en la mujer pueden definirse como vaginismo, que es la contracción involuntaria de los músculos de la vagina, y la dispareunia, que es el dolor en la penetración. En el hombre se manifiesta con la eyaculación precoz y la disfunción eréctil. En ambos pueden presentarse fobias sexuales.

En un plano inconsciente, la mujer piensa al pene como un taladro que la va a lastimar. En el varón se presenta el temor a la ‘vagina dentada’, que le va a comer su pene. Para llegar a que un individuo experimente ese tipo de fobias sexuales hay que indagar en su educación, en la relación con su padre y su madre, en sus convicciones religiosas, que pueden ser extremas.

Aunque el “problema” lo tenga uno de los integrantes, ambos validan el síntoma, se acoplan. Por eso el tratamiento, que en el 97% de los casos es efectivo, está apuntado a la dinámica de la pareja.

 

La ausencia de penetración en los momentos de intimidad de una pareja se vive como un pacto y los convierte en cómplices de una situación cuyo camino es el sufrimiento. Sin embargo, a pesar de que haya un acuerdo de no penetración, estos matrimonios tienen una sexualidad que incluye masturbación, juegos eróticos y caricias, lo que implica el goce.




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