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26/4/2015 

Al igual que nosotros, los perros y gatos sufren de tensiones y padecen ansiedad. Consultamos qué hacer en estos casos. 


Ciudad de Buenos Aires (Argentina).- Si, las mascotas también sufren. Están preparadas para adaptarse a pequeñas situaciones de estrés pero, cuando se prolongan, aparecen cambios en su cuerpo y en su actitud.
 
- ¿Qué podemos hacer?
 
Se lo preguntamos a Fernando Catrina, médico veterinario especializado en comportamiento canino y felino, nos dijo que los cambios de conducta aparecen cuando: 
 
* Las mascotas tienen una rutina y, de repente, las cambian de entorno. Por ejemplo, un perro era callejero y pasa a un ambiente doméstico. 
 
* Los perros compartían casi todo con sus propietarios y, de un momento al otro, los trasladan a un jardín.
 
* Los perros están atados a una cadena durante cierto tiempo o permanentemente.
 
* Los gatos viven en un ambiente hogareño con pocos estímulos y falta de juego interactivo.
 
* Las mascotas tienen escaso o nulo contacto con animales de su misma especie o de otras especies. 
 
Según el experto, que participa en el sitio Comportamiento animal, los signos que presentan (y a los que debemos prestar atención) son: ladrido excesivo, autolamido, conducta destructiva, excavado de pozos, orinar y/o defecar en lugares inadecuados, hiperactividad, lamido de objetos y succión de tejidos. En casos avanzados pueden llegar a la automutilación y a la presentación de estereotipias como caminar sin sentido de un lado al otro de una reja.
 
Para corregir estos trastornos hay que identificar la causa y tomar las medidas adecuadas para cada caso en particular.
 
- Algunas recomendaciones
 
* Controlar el paseo del perro. Incorporar el uso del collar y la correa. Evitar que nuestro perro tome el control del paseo. ¿Cómo? Haciendo que entre en el estado emocional adecuado antes de salir y no una vez que ya tiene puesta la correa.
 
* Enriquecer el ambiente para el gato. Incorporar en la casa estantes, repisas y cajones donde nuestro felino pueda escalar y esconderse a su voluntad.
 
* Dar medicamentos si es necesario. Ayudan a mejorar el estado de ánimo y a corregir ciertos disturbios orgánicos que pueden ser la base de este tipo de trastornos.

* Recurrir al médico veterinario de confianza. Primero realizará una evaluación clínica para luego, en caso de ser necesario, hacer la derivación a un veterinario especializado en comportamiento. 




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