enojo_tmb.jpg
23/11/2014 

Por el Dr. Sergio Zimmer.  


El enojo (enfado, irritación, disgusto, ira) es una sensación de que todo está mal, pero con el paso de los años, la madurez revisa conductas y adopta hábitos para lograr un mayor bienestar. Tener autoestima alta es fundamental. Uno de los aspectos cardinales es valorarse: un concepto sano y equilibrado de nosotros mismos, mediante la aceptación de nuestras virtudes y debilidades.

Cuando la autoestima está baja o falta la confianza en uno mismo se produce una sensación de frustración y temor. Es útil preguntarnos y analizar qué cosas nos preocupan (problemas económicos, laborales, vida sexual, relaciones interpersonales, futuro, enfermedades, soledad, etc.) y recordar que existen tácticas que ayudan a abordar estos aspectos con una actitud positiva.

La clave es sostener el cambio

 No es suficiente vivir soñando con lo que nos gustaría hacer. Hay que intentarlo y correr el riesgo de equivocarse, aprender y tratar nuevamente. Es genio el que aprende de la experiencia del otro, inteligente el que aprende de su propia experiencia y necio el que no aprende ni de una ni de otra.

 Pedir ayuda. No guardar en secreto nuestros sentimientos, angustias, éxitos o fracasos. Poder compartirlos siempre nos enriquecerá. Si sentimos que los problemas nos sobrepasan y no podemos resolverlos, debemos buscar ayuda profesional.

 Respetar al otro. Aprender a desarrollar la empatía, es decir, ese modo de participación afectiva que nos permite entendernos con los otros.

 Reírnos de nosotros mismos. La risa es saludable y reduce las tensiones.

 No vivir lamentándonos. La vida es una sucesión de momentos buenos y malos. Vivir con pensamientos negativos y lamentos nos esclaviza y nos quita paz.

 Aprender a ser objetivos. Cuando estamos ante una gran dificultad, dediquemos un tiempo para transformarnos en observadores externos del problema. Esto ayudará a encontrar una salida creativa.

 Tener manejo del tiempo. No todo puede o debe hacerse hoy. Hay que aprender a ordenar las prioridades.

Invertir tiempo en lo que nos hace felices. Verdadero cambio hacia una actitud positiva

 Cuidar nuestro cuerpo. Practicar actividad física produce un aumento de neurotransmisores (serotonina, dopamina, epinefrina) que nos dan una sensación de bienestar y reducen la tensión muscular causada por la ansiedad.

 Dormir bien. 7 u 8 horas de sueño restaura las energías y ayuda a liberar el estrés.

 Adoptar una actitud positiva. El pesimismo y la indiferencia nos derrotan de antemano. Ser optimista ayuda siempre

Manejar el enojo

Aprender a controlar el mal carácter y la forma de expresarnos con el prójimo. La ofensa verbal es tan dañina como una agresión física y deja cicatrices que muchas veces perduran. La tensión, el disgusto y la ira son pequeñas dosis de veneno que intoxican nuestro cuerpo y mente. Está comprobado que las reacciones de irritabilidad o ira producen arteriosclerosis, alteraciones cardiovasculares, aumento de la presión arterial, del colesterol y del tiempo de coagulación de la sangre. Todas estas alteraciones pueden surgir como consecuencia de la descarga de adrenalina que provocan los disgustos.

Recuerde: Para evitar conflictos que pudieran derivar de malos entendidos, es importante saber escuchar antes de hablar

Hasta nuestro próximo encuentro…

Dr. Sergio Zimmer 
M.N. 60.974
Director
 



print.gif  friend.gif