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21/1/2014 

Por el Dr. Sergio Zimmer.   


Luego de un largo día de trabajo, llegamos a casa cansados, con ganas de descansar y relajarnos, pero nos encontramos sin luz, con un calor agobiante, sin agua, sin televisión ni Internet, lo cual genera un estado de indignación y malestar, ya que se vive como una injusticia. Todo este cuadro de situación conforma un combo que genera irritación en grandes y chicos. Ese estado se agrava a medida que van pasando las horas y la luz no vuelve. Se manifiesta de diversas maneras: malestar físico por el calor; pérdida de los alimentos, producto del corte de la cadena de frio, síntomas de ansiedad y angustia, como  opresión en el pecho, aumento de la frecuencia cardiaca y tensión física.

La incertidumbre por falta de información sobre qué va a pasar y cuándo se va a resolver el problema, es un estresor más, que activa los pensamientos negativos y las emociones de impotencia y enojo. La persona se repite entonces: “todos los veranos pasa lo mismo”, “No es justo lo que está pasando”, “Para qué pago los impuestos”, etc.  La falta de adaptación a los hechos de la realidad generan entonces estrés, angustia, irritación y emociones disfuncionales. Si le damos rienda suelta al diálogo interno, lo único que se va a conseguir es agravar el estado de malestar, sin poder solucionar el problema real.

Resultaría saludable cortar las auto-charlas y focalizar la atención de manera productiva y poder adaptarnos a la situación de estrés que tenemos que vivir

·         Adaptarse

La adaptación no significa resignación ni conformismo, sino tener una conducta activa y resolutiva, aplicando los recursos personales con los que cada uno cuenta para poder tener una acomodación saludable a la situación de estrés, enfocando la atención en pensamientos positivos que apuntan a soluciones

·         Algunas estrategias

> Resiliente: capacidad de adaptación, sin enfermar, frente a situaciones adversas

> Proactivo: frente a los obstáculos, se implementa conductas resolutivas

> Flexibilidad: estar abierto a las diferentes variantes que permiten resolver el problema

·         Qué hacer

> Mudarse a la casa de familiares o amigos hasta que vuelva la luz

> Llevar los alimentos a otros lugares, que tengan corriente eléctrica

> Evitar caer en la queja porque aumenta el malestar

> No hablar de forma permanente con otros sobre la falta de luz porque se genera una retroalimentación negativa

·         Los chicos

Al igual que los adultos, los chicos también se irritan en situaciones de estrés. Estarán intolerantes por el calor y a la pérdida de los hábitos cotidianos como la play, redes sociales, televisión. Conviene, tener paciencia y una actitud comprensiva tratando de que puedan pasar el tiempo con otras actividades

·         Reclamamos, sí o no

Más que una solución, el reclamo puede generar frustración, indignación y aumento de la ira, ya que al ser atendidos por una máquina, la persona se transforma en un número más, por lo tanto, continúa en la misma situación de caos sin recibir una respuesta concreta y real que solucione el problema. Otras veces pueden recibir explicaciones irracionales, que no se ajustan a los hechos de la realidad, aumentando el enojo de las personas. Usted decide.

Hasta nuestro próximo encuentro... 

Dr. Sergio Zimmer
Director
Editorial Revista Proyecto Salud
Año 4 Nº 44 - Enero 2014
 



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